Merkel y su futuro liderazgo en el mundo

La canciller de Alemania, Angela Merkel, retrocede ante la idea de que ahora es, casi de facto, la líder del mundo occidental y la defensora de las alianzas trasatlánticas y el multilateralismo. Sin embargo, le guste o no, ella y el país que dirigirá por un cuarto periodo se han convertido en actores mundiales.

Alemania podría ser una “potencia hegemónica renuente”, pero no por ello deja de ser una potencia hegemónica, el país más grande, rico e importante de Europa, que es la región más rica de todo el planeta. A menudo se dice que Alemania es demasiado grande para Europa y demasiado pequeña para el mundo.

No obstante, con la presidencia de Donald Trump y la reciente agresividad y autoritarismo de los líderes de Rusia, Turquía, Hungría y Polonia —y un auge de la extrema derecha en las elecciones del domingo en Alemania—, Merkel ha visto cómo se le ha impuesto el liderazgo.

Sin embargo, a pesar de su retórica cuidadosa sobre el poder, tras doce años en el cargo “ha aprendido a disfrutarlo”, comentó Stefan Kornelius, su biógrafo y uno de los editores principales de Süddeutsche Zeitung.

Suele discutir con Trump por el comercio y el clima; con el presidente de Rusia, Vladimir Putin, por la anexión de Crimea y las sanciones económicas, y con el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, por los derechos humanos y la migración.

Se ha convertido en una defensora más franca de los derechos humanos, de la simpatía hacia los refugiados y de la necesidad de reducir las emisiones de carbono. Como dijo en mayo, decepcionada con las posturas ambivalentes de Trump sobre la OTAN, Rusia, el cambio climático y el comercio, “los tiempos en los que podíamos confiar totalmente en los demás parecen haber terminado”.

Reelecta el domingo, la pragmática Merkel no retrocederá ante sus nuevas responsabilidades, sugirieron los expertos y los analistas. En cambio, quiere usar su postura para que la Unión Europea tome un camino más estable y viable, para que junto con Alemania sean una fuerza más grande y quizá más racional en un mundo cada vez más resentido.

No obstante, primero tendrá la difícil tarea de reunir una nueva coalición para gobernar con los socialdemócratas, que se han convertido en oposición, y eso podría tomar semanas. Con el apoyo en descenso hacia los dos principales partidos y la obtención del 13 por ciento de los votos del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania, necesitará improvisar un gobierno con los Demócratas Liberales y los Verdes, con quienes rara vez comparte puntos de vista.

“Ella es un pilar de estabilidad y certidumbre en un mundo que navega por aguas inexploradas”, comentó Ivan Vejvoda, director del proyecto de Europa en el Instituto de Ciencias Humanas de Viena. “Merkel se ha visto forzada con cierta renuencia a fungir como la defensora más franca del orden democrático liberal en Occidente, mientras que también se involucra en la realpolitik —política basada en acciones prácticas y concretas—, buscando cómo resolver los desafíos mundiales pendientes”.

Merkel con otros líderes en la cumbre del Grupo de los Siete en mayo CreditStephen Crowley/The New York Times

Para alguien a quien “siempre le ha disgustado que se le señale o se le ponga en un pedestal” dijo Kornelius, este es un cambio importante.

Sin embargo, de cara a los retos de Trump, Putin y Erdogan, ella ha entendido que “Alemania es una potencia intermedia en medio de todo, y ella tiene que lidiar con esos tipos o descuidar su deber para con otros”, explicó Volker Perthes, director del Instituto Alemán para Asuntos Internacionales y de Seguridad en Berlín.

Como creció en Alemania del Este, “aprendió en su vida que defender el Estado de derecho y los valores liberales vale la pena, y es muy sincera en ello”, comenta Perthes.

Como alguna vez dijo al primer ministro húngaro de derecha, Viktor Orban, en respuesta a su política inflexible en contra de los refugiados: “Viví detrás de un muro suficiente tiempo”, y agregó: “Y es algo que no deseo hacer de nuevo”.

No obstante, se trata del futuro de Europa y de la Unión Europea, con todos sus problemas de moneda, desequilibrios comerciales, deuda soberana, terrorismo, migración, defensa, demografía, desempleo juvenil y un crecimiento lento pero que mejora gradualmente lo que en verdad le preocupa.

Merkel con una mujer iraní que se mudó a Alemania hace un año. La canciller se ha convertido en una franca defensora de los derechos humanos que muestra simpatía hacia los refugiados.CreditSean Gallup/Getty Images Europe

En especial después del colapso financiero mundial de 2008, Merkel adquirió relevancia como lideresa, mientras el peso en Europa cambiaba. “Después de 2012, en realidad se podía sentir”, afirmó Kornelius.

“El nuevo rol es simplemente una realidad”, comentó Daniela Schwarzer, directora del Consejo Alemán sobre Relaciones Exteriores en Berlín. “Alemania ya ocupa un papel de liderazgo. Es más claro en el interior de la Unión Europea debido a la crisis de la eurozona. No obstante, ahora está implementando un enfoque normativo hacia la política exterior” basado en los acuerdos internacionales y el Estado de derecho.

“A medida que el Estados Unidos de Trump se desmarca de esa función, Alemania tiene un enorme interés en mantener el orden europeo y mundial”, agregó.

Sin embargo, para lograrlo, Merkel necesitará arreglar los enormes problemas de la divisa común del euro —la falta de disciplina fiscal entre los Estados miembro y la ausencia de barreras institucionales europeas— y hacerlo en conjunto con el nuevo presidente francés, Emmanuel Macron.

También necesitará ayudar a modernizar y reformar a la Unión Europea para que pueda funcionar con toda su diversidad y sin el Reino Unido, que contribuye con el 14 por ciento del presupuesto del bloque. Además, está comprometida a pagar bastante más por la defensa colectiva.

No hay un celo misionero, sino un profundo sentido del deber.

“Si piensa en el legado, es para por fin enderezar a la eurozona”, explicó Kornelius. “Y quiere seguir adelante con una Europa más diversa”.

Esta Europa ya no contará con el Reino Unido en su bloque principal y tendrá que encontrar un mejor arreglo con más dirigentes autoritarios que son un caso aparte, como Orban en Hungría y Jaroslaw Kaczynski, quien realmente ocupa el poder en Polonia, los cuales valoran su membresía en el bloque, pero no siempre comparten sus valores y no quieren que la burocracia de Bruselas les ordene qué hacer.

“Todo suena lento, pero a ella le gusta; lentitud es su segundo nombre”, agregó Kornelius. “No obstante, no deja de ser ambiciosa, incluso si avanza paso a paso, como suele ser el caso con ella. Eso le va bien a Europa: no se puede transformar a Europa. Ella se sienta y espera y deja que todos hablen, y después encuentra un mutuo acuerdo. Esa es su fortaleza”.

Fuente:

https://www.nytimes.com/es/2017/09/25/merkel-y-su-futuro-liderazgo-en-el-mundo/?smid=tw-espanol&smtyp=cur

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