La Antártida, oportunidad y desafío

Por Mariano Aguas*

Durante el transcurso de la semana pasada finalizó en Beijing la 40ma. Reunión Consultiva del Tratado Antártico y con ella y sus conclusiones se abre una nueva oportunidad para que aquellos países que adhieren a él hayan podido ponerse de acuerdo respecto de cómo mejorar la protección de lo que tal vez constituya el último territorio con vastos espacios aún vírgenes y prístinos de nuestro planeta. Claramente, esa no es una tarea sencilla.

Acaso el lector no esté muy al corriente de que el continente antártico se “gobierna” en forma cooperativa y conjunta a través de los instrumentos provistos por lo que se conoce como el Sistema del Tratado Antártico. La mantención de la paz internacional, la investigación científica y la protección del medio ambiente son sus pilares.

¿Por qué es importante la Antártida?

Al ser el último continente donde la humanidad ha posado su vista e intereses, la Antártida desempeña un rol emblemático en lo que podríamos llamar “una última oportunidad” del género humano para hacer las cosas bien en lo que hace a su propia convivencia, a la convivencia con otras especies y al cuidado de ese lugar común que es nuestro planeta.

Este estímulo/desafío cumple también en el imaginario de nuestra generación la posibilidad de hacer real algo que por mucho tiempo se ha juzgado perteneciente al reino de lo utópico: que los seres humanos cooperemos en torno a un bien común explícito y real mientras nos hacemos responsables de la vida y supervivencia de seres afectados por nuestras conductas. Tal vez ese sea uno de los desafíos políticos globales más importantes de nuestra generación.

Por otro lado, como “no se ama lo que no se conoce” resulta imprescindible “conocer” la Antártida como lo que es, un continente lleno de complejos sistemas cuyo equilibrio todavía nos cuesta comprender. Para ello, la investigación científica es esencial ya que nos brinda datos sobre especies y lugares, muchos de ellos que hasta ahora han resultado verdaderos enigmas.

Para que la investigación científica pueda desarrollarse y brindarnos sus complejos frutos, resulta imprescindible la cooperación. Es una de las metas cardinales del sistema del Tratado Antártico. Las reuniones consultivas anuales, como la citada, junto a la Conferencia para la Conservación de Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA), o CCAMLR según sus siglas en inglés, procuran mediante el consenso apuntalar el esfuerzo de conservación y llegado el caso de uso racional de los recursos, estimulando la actividad científica a través de la coordinación de los diferentes programas antárticos nacionales. Tarea para nada sencilla aunque no imposible, que implica un gran esfuerzo de cooperación y acuerdo diplomático entre actores con intereses diversos, entre ellos nuestro país. Para tener una idea, imagine una reunión de consorcio multiplicada por mil….y sin embargo funciona.

Por último, volviendo a la pregunta ¿por qué es importante la Antártida? Repasemos algunos hechos sin entrar en detalles complejos: -La Antártida juega un rol esencial en la regulación del clima a escala planetaria, y por lo tanto influye en el medio ambiente global.

-La salud de los mares que la rodean influye con su biodiversidad en la calidad de vida de muchísimas otras especies no necesariamente antárticas, entre ellas la nuestra.

-Su capa de hielo representa algo así como el 90% del agua dulce del planeta.

Desgraciadamente, las actividades humanas están poniendo en peligro ese delicado sistema. El calentamiento global, la sobreexplotación de recursos pesqueros, o la contaminación del mar y partes del territorio amenazan gravemente su delicado equilibrio y salud.

En lo que respecta a la salud del sistema antártico, los científicos se han puesto de acuerdo en la centralidad del rol que juega el mar, de ahí el esfuerzo conjunto puesto por gobiernos y ONG en la materialización de Áreas Marinas Protegidas (AMP) en el mar circundante al continente antártico como la recientemente inaugurada en el Mar de Ross.

Una AMP es básicamente un espacio en el cual se suspende parte o toda actividad humana que pudiera ser disruptiva del orden natural, permitiendo que las aguas y las especies que la habitan puedan conservarse en estado prístino.

La Argentina, junto a Chile y otros países miembros del Tratado, está estudiando la factibilidad de la creación de dichas áreas en la región de la Península Antártica, lo cual constituiría un aporte más de nuestro país a la conservación.

Para concluir, queda claro que no vivimos en un mundo perfecto ni que necesariamente todos los intereses presentes o futuros relacionados tanto a la explotación de los recursos antárticos, como a la puja geopolítica están ausentes. Sin embargo hasta el día de hoy y pese a sus imperfecciones como toda construcción humana, el espíritu cooperativo y conservacionista va ganando la partida. Es tarea de gobiernos y sociedades civiles responsables sostener y mejorar esos logros.

*Politólogo y miembro de la Fundación Vida Silvestre Argentina

Fuente:

https://www.clarin.com/opinion/antartida-oportunidad-desafio_0_S1LzM34MZ.html

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