Los maestros del Brexit

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Por Jorge Argüello

Toda orquesta necesita de un maestro para dictar el ritmo, coordinar los distintos instrumentos y mantener el orden. Así ocurre en la música y también en la política internacional. En vísperas de los primeros ensayos del Brexit, la Comisión Europea ha designado al maestro responsable de esa compleja partitura. Se llama Michel Barnier y su elección anticipa que la salida del Reino Unido de la Unión Europea no será una ópera ligera. Vale recordar que Barnier fue designado por Jean-Claude Juncker, el presidente de la Comisión Europea a cuya elección se opuso frontalmente el Reino Unido en 2004.

Entre 2010 y 2014, Barnier fue el comisario europeo responsable del mercado interno y propuso, en respuesta a la crisis financiera, más de 40 cambios en la regulación bancaria europea. La prensa británica lo bautizó como “el hombre más peligroso de Europa”.

El acuerdo sobre el Brexit tiene que pasar por el Parlamento Europeo. También allí se designó un maestro a cargo, el eurodiputado belga Guy Verhofstadt, quien a primera vista no merecería objeciones británicas.

Se trata de un político otrora conocido como “Baby Thatcher” debido a sus ideas liberales. Sin embargo, en lo que se refiere al proyecto europeo, difícilmente Verhofstadt podría estar hoy ideológicamente más lejos del pensamiento del gobierno británico. Se trata de un ferviente partidario del federalismo europeo, que denunció “las mentiras” de la campaña del Brexit y compara a sus seguidores con “ratas que huyen de un barco que se hunde”.

Como si Barnier y Verhofstadt no fuesen suficientes, en su camino hacia el Brexit el Reino Unido aún tendrá que hacer frente al actual presidente del Consejo Europeo, el órgano compuesto por los jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea, el polaco Donald Tusk.

Tusk ha sido el más activo de los políticos europeos a la hora de fijar líneas rojas. Dijo, por ejemplo, que la única verdadera alternativa al “Brexit duro” es seguir en la Unión Europea, todos los demás escenarios, incluyendo el “Brexit suave”, son “puras ilusiones”. Y reiteró que las cuatro libertades fundamentales del espacio europeo son indivisibles, lo que significa que Londres no podrá acceder al mercado único e imponer, al mismo tiempo, barreras a la inmigración.

La posición de estos tres mosqueteros europeos contrasta por estos días con la incertidumbre que rodea al gobierno británico. En una dura derrota para el gobierno, el Supremo Tribunal del Reino Unido determinó que las negociaciones formales con la Unión Europea no pueden comenzar sin el consentimiento previo del Parlamento británico. Una decisión de gran peso jurídico, con tres implicancias clave a nivel político.

En primer lugar, compromete la intención de Theresa May de iniciar el proceso en marzo de 2017.

En segundo lugar, el Parlamento obligará al gobierno a revelar sus planes para el Brexit. Sin duda, Bruselas y el gobierno escocés escucharán atentamente.

Por último, el debate parlamentario puede generar un clima de mayor inestabilidad política. Hay incluso quien imagina una anticipación de las elecciones generales previstas para 2020.

La maestra Theresa May no está dictando el ritmo ni coordinando adecuadamente los instrumentos de su orquesta. Y si la melodía desafina mucho, el público podría abandonar la sala antes que termine la función.

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