El Brexit podría costarle al Reino Unido hasta u$s 50.000 millones

El gobierno británico comienza la negociación para la salida de la UE en marzo de 2017, con la idea de alcanzar un acuerdo que mantenga muchos de los actuales vínculos

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“Caminante, no hay camino / se hace camino al andar”, afirma el célebre poema de Antonio Machado y, así como se acaba de abrir un período de incertidumbre en Colombia (tras el resultado inesperado del plebiscito a favor de no aceptar la paz acordada con la guerrilla), en el Reino Unido se dio una situación similar con respecto a la salida de la Unión Europea (UE). Ambos plebiscitos (el del Brexit tuvo lugar el 23 de junio pasado) arrojaron el desenlace menos esperado, contrario a lo que el resto del mundo deseaba.

 

 

Para el gobierno británico comienza su propia experiencia “haciendo camino al andar” sobre cómo va a negociar esta separación, que seguramente intentará que sea parcial y no completa. Porque un “Hard Brexit”, como se conoce en los mercados financieros a lo que sería un divorcio en malos términos, es decir cortando todos los puentes con la UE, podría tener un efecto devastador para el sector bancario británico.
Tan demoledor sería ese tsunami que un estudio lo valuó en hasta u$s 50.000 millones (38.000 millones de libras), con una pérdida de empleos que podría llegar hasta los 35.000 puestos de trabajo migrando al continente. Para una ciudad como Londres, cuya economía depende en gran medida del sector financiero (el turismo es otra de sus principales industrias), el golpe podría ser devastador.
El informe, publicado la semana pasada y elaborado por la consultora Oliver Wyman para TheCityUK, principal grupo de presión del sector financiero londinense, sostiene que si el Reino Unido pasa a ser considerado como un simple tercer país, sin ningún tipo de privilegio para acceder al mercado único, “se vería amenazada entre un 40% y un 50% de la actividad relacionada con la Unión Europea (lo que representa aproximadamente entre 18.000 a 20.000 millones de libras de ingresos), así como 31.000 a 35.000 empleos y unos 3.000 a 5.000 millones de libras en ingresos fiscales por año”.
Sin embargo, el panorama podría empeorar aún más: según Matthew Austen, ejecutivo de la consultora, “El sector de los servicios financieros es un ecosistema interconectado e interdependiente, así que dentro de este escenario, puede ser que las consecuencias no se limiten únicamente a la actividad relacionada con la UE. Por ejemplo, para hacer economía de escala, algunos bancos podrían mudar algunas de sus actividades que no están relacionadas con la UE fuera del Reino Unido”.
Si ese fuera el caso, el sector bancario británico incrementaría su pérdida de ingresos hasta los 38.000 millones de libras (u$s 50.000 millones), en tanto que unos 75.000 empleos correrían riesgo de desaparecer.
Para el Estado, la merma por menores ingresos fiscales alcanzaría las 10.000 millones de libras por año (u$s 12.000 millones). A título comparativo, la recaudación tributaria anual de la Argentina llegó en septiembre a los u$s 11.000 millones ($ 168.000 millones), es decir que la AFIP se quedaría sin recaudar un centavo en caso de que el Hard Brexit ocurriera en nuestro país. Lo que no se vuelve a pisar “Al andar se hace el camino, / y al volver la vista atrás / se ve la senda que nunca / se ha de volver a pisar”, prosigue el poema de Machado. Tal vez ésta sea hoy la mayor pesadilla de la primera ministra Theresa May, encargada de negociar el Brexit con los (todavía) socios de la UE. Que se esfumen para siempre los beneficios económicos y financieros que brindaba la pertenencia a la UE y que el período de incertidumbre que se inició con el plebiscito se convierta en una crisis económica profunda para todo el país.
Por ello, el gobierno británico acaba de anunciar que pondrá en marcha el mecanismo de separación antes de fines de marzo próximo (el artículo 50 del Tratado de Lisboa) y ya dio el tono de lo que considera un buen acuerdo: “Garantizar a las empresas una máxima libertad para comerciar y operar dentro del mercado único”. El tema pasará por comprobar qué está dispuesto a dar a cambio de tamaño beneficio. Porque varios analistas ya plantearon que, en materia de inmigración, el gobierno británico se inclina más por una separación pura y dura, en la cual sea el Reino Unido el que fije unilateralmente las condiciones de ingreso a su territorio, y no de manera consensuada con el resto del continente.
“Este informe no va a hacer predicciones. Sólo fuimos contratados por TheCityUK para evaluar el impacto de la salida del Reino Unido de la UE ante distintos escenarios”, agregó Austen. Porque por supuesto se evalúa también qué costo tendría un “Soft Brexit” (el más deseado por el sector financiero y la clase política británicos), en el que ambas partes harían concesiones mutuas que permitieran al Reino Unido conservar un acceso al espacio económico europeo. En este escenario de máxima (teniendo en cuenta que ya se votó a favor de la no permanencia), las pérdidas de empleos no superarían los 4.000 puestos de trabajo y la recaudación impositiva se vería afectada en tan sólo 2.000 millones de libras (u$s 2.500 millones).
Por lo pronto, la City londinense ya mostró su disgusto en reiteradas ocasiones por cómo se están desarrollando los acontecimientos alrededor del Brexit. Si el sector financiero fue uno de los principales impulsores del sí a la permanencia dentro de la UE (conoce mejor que ninguno el costo del divorcio), a medida que van pasando los meses lo hace saber a todo el país. Es así que la libra alcanzó su nivel más bajo en los últimos 30 años con respecto al dólar, señal de que el camino por delante es arduo y desconocido: “Caminante no hay camino / sino estelas en la mar”.

Fuente:

http://prensa.cancilleria.gov.ar/el-brexit-podria-costarle-al-reino-unido-hasta-us-50000-millones

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