DAIA como agente de potencia supranacional

28/06/16

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Por Daniel Kupervaser

La genialidad y la picardía de su gente, de la que tanto se jacta el pueblo judío, no solo es responsable del surgimiento del “Start-up Nation”, como lo define un conocido libro, sino también del diseño de una nueva concepción en materia de relaciones internacionales: la potencia supranacional.

Potencias coloniales del pasado organizaban cruzadas con sus ejecitos en pro de conquistas y dominación territorial por el mundo. Generaciones mas tarde, potencias imperialistas concentraron beneficios en su favor por medio de tentáculos de sus compañías multinacionales distribuidos por los cuatro puntos cardinales. La potencia supranacional de nuestro tiempo logra réditos económicos y políticos con mayor elegancia. Solo requiere del accionar de ciudadanos de otros países, con enorme poder de influencia para interferir en decisiones políticas y económicas locales, para beneficio de la potencia supranacional con la que mantienen vínculos personales y emocionales sobre una base étnica.

Para Israel, las principales organizaciones de la colectividad judía en todo el continente americano, más algunos países de forma individual, especialmente EE. UU, representan la base de un enorme poder que se proyecta por todo el mundo.

En una desatinada e irresponsable maquinación política, en vez de dedicarse únicamente a la colectividad judía local, nuevamente la DAIA (Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas) se tentó por representar intereses de Israel en vez de dejarlo en manos de la diplomacia de Jerusalén, únicos responsables del tema en Argentina.

Como es de conocimiento público, la resolución número 199 de UNESCO[1], titulada “Palestina Ocupada” criticó severamente la conducta de Israel como “potencia ocupante” en todo territorio conquistado en 1967, por modificar, en contravención a normas internacionales, el status demográfico y físico de la región y limitar o impedir el libre acceso a sitios sagrados musulmanes. Representantes argentinos fueron parte de la mayoría abrumadora que aprobó esta resolución el pasado mes de abril.

En una misiva dirigida a la Canciller Malcorra y en entrevista personal con el Presidente Macri, la DAIA expresa “su preocupación y malestar y de la comunidad judía argentina que representa, por la decisión adoptada por parte de Argentina de votar afirmativamente esa resolución. Se trata de negar la histórica e indisoluble ligazón del pueblo judío con los lugares sagrados a los que se refiere dicha resolución”[2].

El mensaje de DAIA comete dos graves desatinos. En primer lugar, pareciera que el liderazgo judío argentino continúa con las anteojeras que le pusieron en Jerusalén. Dan la impresión que todavía no se dieron cuenta que ningún país del mundo reconoce soberanía israelí más allá de la línea verde de 1967 y su condición jurídica internacional en Cisjordania es justamente la de potencia ocupante en territorio todo destinado al futuro estado palestino, salvo acuerdo mutuo de las partes.

Directivos de DAIA no prestaron suficiente atención que nadie discute, ni tampoco la mencionada resolución hace referencia, no niega ni confirma, los vínculos históricos del pueblo judío o del cristianismo con determinados sitios de la región. El detallado informe de Unesco solo enumera y critica una seria de contravenciones de Israel, según Convenciones Internacionales, que impiden el libre acceso a lugares sagrados musulmanes o modifican la estructura edilicia y física. La pretensión de soberanía judía sobre esos territorios solo se basa en vínculos históricos desentendiéndose de derechos civiles de población nativa, por el solo motivo de la supremacía militar.

Si Macri se convence de los argumentos expuestos por DAIA, necesariamente debe estar al tanto de la vinculación del judaísmo con territorios de colonias judías de Argentina, hecho históricamente indiscutible. Bajo estas condiciones, en un futuro lejano probablemente los argentinos sean testigos del desembarco de soldados israelíes en la región con la exigencia de DAIA que se trata de tierras que pertenecen a Israel y al pueblo judío.

Sin lugar a dudas, en esta ocasión, el premio a la ingenuidad política se lo merece Ariel Cohen Sabban, Presidente de DAIA. A la salida del último encuentro con Macri, este dirigente judío y ciudadano argentino trató de apoyarse en una excusa infantil para no ser acusado de doble lealtad o lealtad suprema al Estado de Israel. Enterrando los principios de DAIA, que sin excepción se adjudica la representación política de todos los judíos en Argentina, en esta oportunidad “aclaró que la evaluación ante el presidente la hacían desde el rol como argentinos que profesamos la religión judía y no como representantes del Estado de Israel”[3]. Cohen Sabban seguramente piensa que los argentinos tienen la memoria atrofiada y se olvidaron los malestares que reiteradamente manifestó DAIA e instituciones judías ante el reconocimiento argentino del Estado Palestino[4], acuerdo de Mercosur con la Autoridad Palestina[5] y otras circunstancias parecidas.

Solo un presidente “tonto” o “comprado” podría convencerse de la seriedad de las piruetas mediáticas de Cohen Sabban. El Presidente Macri está muy lejos de ser tonto, pero con seguridad no escapan de su conocimiento los cuantiosos beneficios económicos y políticos que le pueden resultar a su país como consecuencia del entrometimiento de instituciones judías en la administración de EE. UU por el simple hecho que él decida coquetear y flirtear con las posiciones dominantes y expansionistas de Israel.

Las recientes experiencias de países como Colombia y Panamá son un buen ejemplo de movilización general de instituciones judías nacionales, regionales y mundiales para “aceitar” Tratados de Libre Comercio de EE. UU con esos países. No por casualidad se trata de unos de los contados países de la región que no reconocieron la existencia del Estado Palestino o sus presidentes difundieron declaraciones que apoyan el dominio israelí en Jerusalén Oriental[6].

Probablemente Macri también tenga en la memoria el enorme potencial de beneficios de la época de oro del romance entre Cristina Kirchner y el Congreso Judío Mundial (Antes del Memorándum con Irán). Como se sabe, “el presidente del Congreso Judío Mundial, Ronald Lauder, mantenía “muy buenas relaciones” con la presidenta Cristina Kirchner. En el viaje anterior de la Presidenta a Nueva York, el presidente Lauder dio una recepción en el Museo de Arte Alemán y Austriaco, un almuerzo al que asistió toda la delegación argentina. También estuvieron el embajador de Israel ante la ONU, muchos banqueros americanos judíos y de organizaciones de inversionistas”[7].

Sin lugar a dudas, la actitud más saludable que podrían adoptar DAIA y otras instituciones judías de la diáspora para con las colectividades locales es concentrarse en las problemáticas internas, dejando las cuestiones de Medio Oriente en manos de la diplomacia israelí. Ese es su derecho y obligación. La persistencia en entrometerse en temáticas de nivel internacional en defensa de Israel con su conducta expansionista solo promueve en las sociedades que los circundan la percepción de deslealtad de la comunidad y de ahí el principal motivo del desproporcionado crecimiento de actitudes antisemitas.

Ya que tanto alaban la única democracia en Medio Oriente, probablemente Macri se deje llevar por uno de los principios democráticos de Avigdor Liberman, flamante Ministro de Defensa de Israel. Se trata de la consigna “Sin lealtad no hay ciudadanía”. De ser así, nadie debería sorprenderse de una futura propuesta de quitar ciudadanía argentina a dirigentes de instituciones centrados en intereses foráneos.

Ojalá me equivoque.

Daniel Kupervaser

[1] Ver texto de la resolución de Unesco en http://unesdoc.unesco.org/images/0024/002443/244378e.pdfexto

[2] “Carta de DAIA a Canciller Malcorra”, Prensa DAIA, 10-6-16

[3] “El presidente Macri recibió a la DAIA, Telam 24/6/16

[4] “Nuevas críticas de la comunidad judía al reconocimiento del Estado Palestino”, Infobae, 20-1-11

[5] “Malestar y sorpresa en la comunidad judía por el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Autoridad Palestina, AJN, 15-12-10

[6] La comunidad judía en Estados Unidos declaró su disposición a apoyar a Panamá en la ratificación del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos luego que este país apoyó a Israel en sus demandas internacionales. Así lo reconoció hoy el embajador de Panamá en la ONU. La función de American Jewish Committe y el World Jewish Congres seria convencer a Obama y a los congresistas de una urgente aprobación”. TVN Noticias. Panamá 3-2-2010.

[7] “Entrevista a Evelyn Sommer, presidenta de la sección estadounidense del Congreso Judío Mundial”, Enlace Judío, 1-12-12

Fuente:

http://diariojudio.com/opinion/daia-como-agente-de-potencia-supranacional/195411/

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